L os puerros con cecina son un clásico de la cocina leonesa, y yo que viví varios años en tierras del alfoz doy fe de que es una combinación merecedora de premio Nobel. Aunque ahora es bastante habitual verla en tiendas de toda España, la cecina sigue siendo un embutido relativamente desconocido en muchos sitios, cuando es un ingrediente ideal no sólo para comerlo solo sino como acompañante de lujo en diversos platos. Su gusto ahumado e intenso aporta una gracia particular a estos puerros cocidos, y aunque yo los suelo hacer muchas veces hervidos a secas, envueltos en una loncha y chimpún, esta opción que os traigo hoy es más pinturera y apropiada para que se note que te has esforzado (lo mínimo) en hacer la cena. La vinagreta de pesto viene que ni pintada: un majado de almendras (los piñones serían lo suyo pero cuestan un ojo de la cara y un riñón del lomo), albahaca y una miaja de ajo, con aceite y la adición extra de vinagre, porque si no, no sería v...
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